El Dorado: El misterio del oro de los Incas

Uno de los pueblos precolombinos más fascinantes es el de los Incas.

Esta civilización solo existió 95 años (entre 1438-1533) pero había muchas culturas pre-incas antes de la época del Imperio Inca, que estaba lleno de riqueza y poder, los Incas han dejado una historia legendaria y un misterio de un pueblo llamado El Dorado, un inmenso tesoro que nunca se encontró a pesar de haber sido investigado por expertos arqueólogos y aventureros. Han pasado varios siglos, y para la humanidad, el oro Inca supuestamente escondido sigue siendo un misterio.

Es necesario aclarar que los Incas eran expertos en el trabajo tanto del oro como de la plata.

(Perú también es conocido por la calidad y pureza de su oro)

Un buen ejemplo de su capacidad de procesamiento es el templo del Sol, QoriKancha (en quechua: Quri Kancha, ‘Templo dorado’) que fue construido en honor al sol, un construcción refinada, lujosa y llena de objetos de oro. Se dicen que antes de la conquistacion de los españoles se podía ver QoriKancha fácilmente desde la fortaleza saqsaywaman (que se ubica a 1km del templo) por todo el oro que estaba en las paredes.

Los Incas creían que el oro era un metal sagrado enviado por el dios sol, Inti. Todas las minas pertenecían al emperador, y el metal que de ellas procedía se guardaba con mucho celo. El oro y la plata se enviaban directamente a Cuzco, y si alguien era sorprendido dejando la ciudad con estos metales, era severamente castigado, en casos extremos con la pena de muerte.

El Tesoro desaparecido

Durante la conquista, entre los años 1525 y 1536, los españoles liderados por Francisco Pizarro ejercieron el poder en el territorio donde se encontraba el estado Inca y de este manera han podido robar mucho oro. Me aparece que llevar el oro a España era el objetivo principal de la conquista. En camino a España había unos barcos de Vikingos que han podido sorprender y llevar una gran cantidad de oro (con las piratas y Vikingos, el camino hasta España no era fácil).

La sed de oro de los conquistadores, en especial de Pizarro no tenía límites y al ver las joyas y los ornamentos en oro creció la leyenda de una ciudad llena de dicho metal, “El Dorado”, y descubrirla se convirtió en la obsesión de muchos.

Los conquistadores capturaron al líder máximo Inca Atahualpa y para conseguir su libertad, Atahualpa ofreció a Pizarro llenar un cuarto de oro y dos de plata hasta donde llega la altura de su mano. Los cuartos fue llenado, pero Atahualpa nunca consiguió su libertad. Los españoles en lugar de cumplir con lo prometido exigieron aún más oro para dejar al líder en libertad. Intentando recuperar al Inca supremo Atahualpa, los jefes Incas recaudaron una inmensa cantidad de oro traído de las diferentes regiones de todo el imperio. Cuando iban en camino a ceder el tesoro les llegó la noticia que Atahualpa había sido asesinado.

Por lo tanto desmantelaron la ciudad de Cuzco, que era la capital de los Incas, y decidieron esconder el tesoro para que no caiga en mano de los verdugos de Atahualpa.

Los conquistadores españoles llegaron a la ciudad del Cuzco, y fue grande la sorpresa, cuando encontraron una ciudad vacía y sin tesoros.

De acuerdo con numerosas versiones de los indígenas el oro sagrado se pudo ocultar en el volcán El Sangay o en la selva detrás de una cortina de agua (cascada). Los Andes son su residencia, por lo que los incas conocían cada piedra y cada grieta de estas majestuosas montañas.

¡Tal vez su tesoro sigue escondido en algún lugar o algún valle de la Cordillera de los Andes!

En todo caso, si queréis admirar algunas de las joyas de los Incas, podéis visitar la colección del “Museo del Oro” en Lima, Perú. Allí se exponen piezas maravillosas que nos dan cuenta de la habilidad de los joyeros del imperio Inca.

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